Sweet Child O'mine

Estamos en un local de ensayo de los suburbios de Los Angeles, sin ventilación ni aire acondicionado. El grupo (cinco veinteañeros de pelo largo) está en una pausa que el cantante ha aprovechado para ir a buscar hielo a la gasolinera que hay al otro lado de la calle.

Saul Hudson (lead guitar), enciende un cigarrillo siguiéndolo con la mirada, después coge la botella de Jack Daniel's que está sobre su Marshall JMC 900 y pega un trago, aún sin hielo. Son las tres de la tarde y no sabe si está borracho o de resaca. Se recoje el pelo en una coleta con una goma porque le pica horrores. Steven Adler (drums), sin moverse de su sitio, bebe de una garrafa de cinco litros color berenjena. Luego se seca la nuca con la toalla de playa que le ha mangado a una de sus novias. Después, se atusa el flequillo. Es su pequeña liturgia antes de sacar un papel doblado del bolsillo trasero de sus pantalones. Lo desdobla y esparce un poquito del contenido sobre uno de los platos del charles. Slash (Saul's nickname), sonríe, y empieza a tocar un riff como de circo, dando saltos por la habitación, haciendo un poco el capullo. Steven enrolla un billete y aspira el polvo viéndose a él mismo, bajo una carpa de circo, haciéndose una ralla de a dólar. Sonríe. Slash sigue a lo suyo, poniéndole carazas. Steven rie. La risa y la música es lo único que le hace olvidar su obsesión por el sexo. Se pregunta como se las arreglara para estar todo el fin de semana alejado de sus chicas. Tres días sin sexo, sin zumbar, sin meter, sin follar. Coje las baquetas e intenta cuadrar el riff que Slash esta tocando a todo volumen. Lo hace para no pensar, por diversión. Marca un ritmo básico de hard-rock, ni muy rápido ni muy lento, dejándole espacio a la guitarra, pero Slash se detiene justo cuando él da los primeros golpes. Tócalo otra vez -dice Steven señalándolo con la baqueta- ¿El que? pregunta Slash. Eso que estabas tocando, parecía una intro de algo. ¿Si? pues era pura coña. Dale otra vez, dice Duff McKagan (bass), sentado sobre su ampli. Si queremos sacar un Lp de esta habitación necesitamos más canciones, por ahora solo tenemos tres. Dale que te seguimos, apostilla Izzy Stradlin (rhythm guitar) desde el otro lado de la habitación.

El empleado de la gasolinera observa a William Axl Rose (vocals) meciéndose por los pasillos, con una bolsa de hielo colgando de la mano derecha. Ojea los estantes de medicamentos en busca de algo que poder mezclar con alcohol. Algo que le quite el dolor de cabeza. No había podido dormir en toda la noche, esa Evelyn lo estaba jodiendo pero bien. Se las estaba devolviendo todas juntas. Le había escrito unos versos la noche anterior, pensando en un very fast rock [242 bpm.] sobre el que descargar toda su rabia pero le había salido un Medium [122 bpm] en toda regla, "una puta balada" que diría Slash. Por eso no la había presentado al grupo aun, lo haría más tarde, cuando tuvieran más canciones. Más canciones, más canciones. Se pone en marcha su dolor de cabeza. Coje una tableta de analgésicos cualquiera, paga y vuelve al ensayo. Al cruzar la calle escucha la música que sale del local. Parece una balada. Empieza a susurrar la canción que tiene escrita. She's got eyes of the...y acelera el paso.

Podría valer, dice Duff cuando se detienen tras rodar unas vueltas, pero habrá que buscarle un buen solo. Axl entra en el local dando grandes zancadas, deja el hielo en el suelo y se acerca al micro. Otra vez dice, los demás se miran y Slash comienza desde el principio. Axl deja que la melodía entre en él, y como se desliza suave por su interior canta sobre su chica y las cosas que tiene por su cara y su pelo y todos los buenos recuerdos que le trae. Cuando llega a la parte que supone el estribillo, simplemente canta lo que no se ha atrevido a escribir, solo dos frases que lo resumen todo. Las grita a todo pulmón para hacerse oir entre los demás dándole una nueva forma, dándole, digamos, un sentido. Slash frasea sobre los silencios vocales, metiéndose por donde puede, reconociendo el terreno, preparándose para la búsqueda del punteado. Como en un trance, durante dos horas apenas hablan, sonríen, maldicen, según los resultados de sus búsquedas. Pero sobre todo, tocan, están en armonía. Steven da bastante caña, cambiando de ritmos, acelerando, frenando, haciéndolos sudar a todos, negociando duramente los cambios de ritmos que Duff e Izzy intentaban. Entrando en tiras y aflojas, manteniéndose firme unas veces y dando su brazo a torcer otras. También lo había hecho con Slash y con Axl, pero con estos se hacía imposible . Siempre conseguían lo que querían, aunque él opusiera resistencia, ellos se estiraban, se contraían y luego hacían algo y el cambiaba de ritmo involuntariamente. Si les preguntásemos, todos dirían que se habían trabajado a fondo el tema. Slash, por su parte, había realizado el solo más embriagador de toda su vida. La música había raptado su razón y su cuerpo se esforzaba por canalizarla toda a través de los dedos. Cuando lo ha enlazado entero por primera vez, sus pulsaciones han llegado a 180. Para acabar ese prototema lo han hecho con un fin clásico del rock, todos a la vez, generando un silencio ensordecedor.

Ya casi está, dice por fín Axl, aun jadeante por el esfuerzo. Lo dice con voz ronca, como salida de una reseca profunda. Rompió la voz en el primer grito y cada vez había gritado más alto, más fuerte, tensando todos los músculos de su cuerpo. Aun así enciende un cigarrillo y traga el humo. Falta la última parte, dice, la de después del solo. Los demás asienten.

...Where do we go?__
Where do we go ___now?
Where do we go?__
(whispered) Sweet Child!
Where do we go__now?...

3 comentarios:

ALOMA69 dijo...

Esta canción siempre irá asociada a una amiga, la más rubia y espectacular de todas mis amigas, la que parece ser también la más infeliz; esa tarde de hace casi veinte años llegó a Barcelona, estaba muy deprimida y salimos las dos a emborracharnos, una de esas borracheras que empiezan a plena luz del día, recorrimos el centro, entramos en una tienda de discos y yo compré la cinta que pusimos una y mil veces en el walkman, también tuvimos que comprar pilas, muchas pilas para seguir escuchando "Sweet Child O'mine", fuimos a un almacén abandonado del puerto y cogimos una silla que arrastramos por los metros hasta llegar a mi casa, cenamos, bebimos más, volvimos a salir, terminamos en El Urbe y bailamos con los walkman puestos todo el rato, nos los turnábamos, los chicos nos decían cosas pero nosotras íbamos a nuestro rollo, al final, exhaustas nos fuimos a casa a dormir, dormimos juntas y ha sido la única vez en mi vida que he sentido verdadera atracción hacia una mujer, no ocurrió nada entre nosotras, fué una extraña mezcla de lástima hacia mi amiga y admiración por su belleza.

Poco tiempo después, un chico con el que salía me robó la cinta, menudo tipejo!

Y perdona por la extensión del comentario, pero cuando suena esta canción no puedo evitar recordar esta historia.

malditoescritor dijo...

He borrado las tres primeras partes y he dejado solo el relato entero. He hecho todo lo posible para recuperar tus comentarios anteriores, pero no he podido, espero no te enfades;) Interesante tu relato/recuerdo, aunque pensé que habría sexo al final;) A mi esta canción también me trae recuerdos de otra época, me pasa con todas y cada una de las canciones del "appetite for destruction". Yo aún conservo el disco, se lo cambie a un amigo por el "rocket to russia" de los Ramones. Tuve que decir adios a Sheena pero le dije welcome to the jungle.

ALOMA69 dijo...

No me enfado.
Si ella hubiese mostrado interés es posible que aquel día me hubiese atrevido a tener sexo con ella, aunque creo que después habría sentido una vergüenza enorme y tampoco sé hasta qué punto hubiese sido capaz de llegar, me imagino que la cosa no hubiese pasado de carícias y besos, tampoco creo que ella sintiese ninguna atracción hacia mi, estoy segura que si se enterase de estos pensamientos se asquearía , la verdad, las dos recibimos una estricta educación en colegios de monjas y lo que está claro es que a las dos siempre nos han gustado los hombres, justo la de "Wellcome to the jungle" al igual que el resto del disco lo asocio a mi marido, con estas canciones empezamos a salir juntos.

Qué suerte conservar el disco!