Bricolage.

Me cago en el dios que te menea -dijo entredientes como si masticase las palabras antes de escupir la frase al suelo. Mecagoneldios quetemenea., cabrón -añadió, para balancear la frase. Al hacerlo comprendió que se le habían acabado las palabras. Quizá todo junto, prendió un destello en su mirada, porque el niño dejó caer el serrucho al suelo y salió corriendo del granero, al sol de la media tarde.

Se preguntaba Herminio, a quién había salido este cabroncete mientras se acercaba a la puerta. Lo vió correr alejándose de la carretera. Tendría que cojerlo más tarde, cuando la merienda, imposible ir detrás de él. Pero lo cojería. 3 horas de trabajo a la basura, por la mierdaelniño.

Sentirse

Se que está feo, esto de escribir a las 5 de la mañana recién levantado. No es como mearse en un altar, o ser confidente de la policía, pero está feo. Me he levantado con una tonadilla metida en la cabeza, que se ha ido repitiendo y repitiendo mientras me vestía, preparaba el café,le rellenaba el comedero a Zarpa...Como era una tonadilla de Iván Ferreiro aún me he sentido un poco guay, hasta casi la silvo, como si no tuviera que irme a currar a la Fábrica, al turno de 6 a 2.

Reverberación astral.

Si Lao-Ming-Sha-ye hubiera sabido que iba a acabar reverberado en la mente de un albañil a las 6 de la mañana antes de rasgar el azucarillo y echarlo en el café..., quién sabe como habría reaccionado. Sea como fuere, se produjo el formidable fenómeno de la reverberación astral. Quién sabe si por la carga estática que el papel había acumulado al ser agitado, quién si por la mente del sujeto aún ensoñada, pero la frase fue leída con la misma entonación mental (e incluso con el mismo eco) con el que Lao-Ming-Sha-ye la pensó años atrás.

"Vivir en el mundo real es entrar en los sitios que te dan miedo. Abrir la mente significa conocerse a si mismo"

La gente se miró, un par de ellos asintieron, otro par se encogió de hombros, el camarero dijo -Psst.